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Anchored Love Ministries

"We have this hope as an anchor for the soul, firm and secure" Hebrews 6:19

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Tiempo para Sanar

Por Kim Álvarez

 

 

Crecer con un padre al cólico fue difícil.  Nunca sabíamos cuando vendría a casa o en que noche nos despertaría con sus gritos.  Sufrimos de abuso verbal, pero mayormente mi madre.  Había noches que yo tenía que llamar a la policía para que intervinieran.  Una noche cuando trató de matarse, mi tío vino para quitarle la pistola.  Había tiempos cuando se iba por cuatro días, y de hecho era bueno para nosotros cuando lo hacía.

 

Yo tenía 14 años cuando comencé a ir a la iglesia con mi hermano, y un tiempo después me bautice.  La iglesia era el único lugar donde no teníamos que pagar para asistir, y además, nos sentíamos amadas y protegidas.  Siendo que íbamos a la iglesia pensaba que todo sería mejor, sin embargo este terminó siendo el peor año más que nunca.  Mi hermana se enfermó gravemente debido a la ruptura de apendicitis, tuvo dos operaciones y paso en el hospital casi un mes.  Siendo que mi Mamá pasaba mucho tiempo en el hospital, yo pasaba bastante tiempo con unos primos de un tío.  Mi hermana mayor asistía a un colegio fuera de la ciudad y creo mis hermanos se cuidaban solos, y quien sabe donde se encontraba mi padre.

 

Mientras que pasaba en casa de mi tío, mi primo me violó sexualmente.  Esta fue una experiencia dolorosa y humillante.  Únicamente le dije a mi mejor amiga Annette quien era de mi misma edad.  Ahora es mi cuñada.  Al paso de los años, no le podía decir a nadie excepto al que hoy es mi esposo.  Por 28 años he tratado de bloquear esta experiencia de mi mente.  No me di permiso a sentir dolor ni siquiera llorar.

 

Continúe asistiendo a la iglesia, y cuando tenía 19 años comencé un noviazgo en mi iglesia.  El fue la primera persona que me enseñó cómo se debía tratar a una señorita.  Tenía 21 años cuando me fui de San Antonio para vivir en Georgia.  Cuando me fui de Texas sentí que mi vida no importaba, y que pronto las personas me olvidarían.  A los 25 años conocí a mi esposo en Georgia y nos casamos.  Hemos estado casados por 17 años y tenemos tres hijas, y siempre vamos a la iglesia como familia.

 

Regrese a Texas este año pasado en el verano para visitar a familiares.  Fui con mi madre, mis tres hijas, y dos sobrinas.  Pensé ¡Porque tuve que regresar sin mi esposo!  Por otro lado, sentía que necesitaba regresar y quedarme diez días.  Al llegar, luche emocionalmente.  Deseaba regresar al carro e irme de regreso a Georgia.  No lo podía hacer pues hicimos planes de asistir a una graduación.  Realice que Dios me había llevado de regreso porque deseaba que yo sanara de mi pasado doloroso.  Durante estos días tuve contacto con varios amigos.  Me di cuenta que yo les importaba, y que Dios les estaba usando para traer sanidad a mi vida.  Por muchos años viví pensando que nadie me recordaba, pero Dios me estaba enseñando que no era así.

 

Había una parte de mi pasada que aún no confrontaba.  No fue hasta cuando regresé a Georgia que Dios me enseñó que tenía que sanar de la experiencia de violación sexual.  Me encontraba muy enojada, irritada, sintiendo una explosión emocional.  Llame a mi amiga Karen quien vino a mi encuentro y le platique aquella experiencia.  Nunca le había compartido esto a pesar de ser amigas por 14 años.  Al momento de ella orar por mí, yo le dije al Señor que yo perdonaba a mi primo de aquel acto vil.  Después de hacer esta oración me sentí mucho mejor.

 

Al siguiente día, asistí a una conferencia de restauración.  Beth, quien no me conocía oró por mí, y la oración que Dios le dio para mí era como que si estaba leyendo mi corazón por los últimos 28 años.  Estos son los años que viví en cautiverio.  Edifiqué paredes alrededor mío para no llorar o sentir el dolor, y estas paredes me robaron el gozo y la libertad que Dios me prometió.

 

Una de las cosas maravillosas que descubrí es cuanto amor y cuidado ha tenido Dios de mí.  Esto lo escuche miles de veces, pero por alguna razón no podía entender el inmenso amor de Dios, hasta este pasado verano 2009.  Sé que Dios tiene planes para mí y anticipo con gran gozo descubrir cuáles son esos planes.

 

Pienso que hay otras personas con una historia similar.  A Satanás le gustaría que yo mantenga este pasado en secreto y vivir en las sombras con esas memorias horribles.  Ésta es la razón porque comparto mi historia y lo que Dios está haciendo en mi vida.  He perdonado a mi Padre por la vida que vivimos con él, y no haber asistido a mi graduación.  Le visito semanalmente, le llevo a que le corten el cabello y a comer.  Mi Padre ya no bebe pues no puede valerse de sí mismo para ir a comprarlo, y sus hijos no lo hacemos.  Me dice que ni siquiera se recuerda como sabe el licor.  Pensé en ese momento, ¡qué bien!

 

Envié un correo electrónico a mi hermano donde le comparto que he perdonado a mi primo.  Esto fue lo más difícil de verbalizar.  Mi hermano le dio el email a mi primo.  Sé que lo leyó y se fue al trabajo.  Espero que él pueda perdonarse de tal acto, pues ha de ser horrible vivir así. 

 

Permítame compartir algunos pasajes bíblicos en los que me he estado concentrando a medida que Dios me muestra Su gracia: “Te dé conforme al deseo de tu corazón, y cumpla todo tu consejo.  Nosotros nos alegraremos en tu salvación”(Salmo 20:4-5).  “El sana a los quebrantados y sana sus heridas” (Salmo 147:3).  “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego.  Y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, guarde vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7).  Esto simplemente me enseña que toda cosa mala que esté en el Corazón, Él la puede re-emplazar con su paz maravillosa.  ¡Ésta es la paz que hoy siento cada día en mi vida!

 

Es mi oración que Dios hable a su corazón hoy tan claro como me ha hablado a mí en estos breves meses.  Kim ~ Georgia